Historia del Himno Bellas Palabras de Vida

A este himno se le conoce tambien como ¡Oh, cantádmelas otra vez! .
El autor de este famoso himno tiene una corta pero condensada historia. El nombre del autor es Philip P. Bliss. Nacido en Roma, Pennsylvania. Aún siendo niño mostró mucho interés por cualquier cosa de la que se pudiese sacar algún sonido. Incluso hacia sus propios rudimentarios instrumentos con los que hacer sonidos.

Pertenecía a una familia muy pobre. Cuando tenía unos diez años de edad oyó por primera vez el sonido de un piano. Pasando por una calle, al pasar, escuchó las notas de un piano saliendo de una casa. Tanto le atrajo la música que, sin pensarlo dos veces, entró en la casa y enseguida se encontró junto a la señora que lo estaba tocando. La señora después de asustarse, y viéndole tan sucio y descalzo, le despidió con urgencia. Pero aquel sonido quedaría en la mente del pequeño Philip.

Cuando ya era un jovencito, escribió un himno y l envió a George F. Root, entonces uno de los más famosos compositores de América. Al enviárselo le escribió un nota pidiéndole una flauta si es que el himno le parecía suficientemente bueno. Con toda amabilidad el Sr. Root le envió una flauta. Este contacto resultó luego en la formación de un equipo evangelístico compuesto por él como músico evangelista, y el Sr. Root y el famoso Ira D. Sankey.

Philip P. Bliss es posible el más conocido de todos los autores de himnos cristianos después únicamente de Fanny Crosby. Entre muchos otros himnos él hizo la música para la letra que Spadford escribió en tan trágica experiencia: “Mi alma esta en paz”

Las palabras y la música de este himno evangélico fueron compuestas en 1874 por Philip Bliss, primeramente apareció como Palabras de Vida, en 1874 en un periódico de la Escuela Dominical en Nueva York. Las palabras son un eco de las palabras de Jesñus a sus discípulos: " las palabras que yo os he hablado son espÍritu y son vida". Juan 6:63. Y también la respuesta del apóstol Pedro, "... Tú tienes palabras de vida eterna!. Juan 6:68 up.

ªEl señor Bliss llegó a la gran ciudad de Chicago, junto con los inmigrantes de muchos países de Europa, cuando tenía veinte y pico de años. En esa ciudad llegó a conocer al gran evangelista Moody y su consiervo -y cantante- Ira Sankey, quienes estaban presentando el santo evangelio a miles y miles. El vio la necesidad de himnos y cánticos acordes con el modo de entender de la clase obrera que asistía a esas campañas.

Cuando ese noble hermano oía un mensaje bíblico, él escribía un himno. Pocos de nosotros podemos hacer eso, pero que Dios nos ayude a que, al oir un buen himno, pensemos en su mensaje bíblico.

En las palabras de este precioso himno puede notarse el gran amor que Bliss tenía por la Palabra de Dios.

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